domingo, 17 de marzo de 2013

La enfermedad del Poeta



El alzheimer del poeta se queda mirando un poema. La enfermedad le niega el recuerdo de la gestación y encuentra en su escritorio un papel con versos. No sabe qué hace ahí, en el escritorio del alzheimer.

No recuerda que tiene hijos. No tiene ninguna foto de familia enmarcada, ni de niños, ni de mujer. Sólo hay un poema en su memoria. Un hijo de tinta envuelto en una toalla de papel.

Cómo pudo nacer ni se lo plantea. Le regala versos por su aniversario, que es cada día. Le ve nacer cada mañana. Sonríe mientras desconocidos a su alrededor se afanan a preguntarle cosas de no sabe dónde, ni cuándo, ni de quién. 

viernes, 8 de marzo de 2013

¿?



En la vereda de enfrente de mi casa hay un árbol que proyecta sobre la pared blanca de una fábrica abandonada la sombra exacta de un hombre que espera.




Esa figura no es inocente.

lunes, 4 de marzo de 2013

Sobre 50 sombras de Grey



No es porque esté mal escrito, ni porque los personajes sean inverosímiles, ni por los diálogos de patio de colegio. Ni porque ponga a un tipo dominante, maltratador y obsesivo como un príncipe azul. Al fin y al cabo es una novela, y las habrá (supongo) peores. Es porque ese tipo ha encandilado a miles de mujeres en todo el mundo, diciendo muy poco en favor del género femenino.

Está pésimamente escrita, pero pésima. La base tan sexista que al igual que Bella (de crepúsculo), Anastasia es un personaje femenino débil y que se deja manipular completamente a las manos de Grey, carece de personalidad y hará todo lo que éste le pida. Esto no me parece un buen ejemplo para nadie, sobre todo teniendo en cuenta que las chicas jóvenes que leen este libro y que solo desean una relación como la que tienen los protagonistas. Tan solo leí el primer libro y es suficiente para darme cuenta que también existen profanos en el mundo de las letras, pero la contradicción de Anastasia en muchos puntos era inverosímil. No puedes crear un personaje tan sumiso y dejar que las jóvenes quieran parecerse a ella. ¿Qué estamos creando? Mujeres potencialmente sumisas al maltrato de género. ¿Qué morbo tiene un hombre que juega con el poder para hacer sentir a esta pobre chica que no está a su altura? También habría que citar la situación de Grey que es un joven guapo y rico (Qué casualidad, ¿hola? ¿Edward?). Eso nos lleva una vez más a la reflexión sobre las chicas jóvenes y lo que quieren encontrar en una pareja. Gracias, E. L. James, por crear a niñas estúpidas que lo único que quieran en estas vidas sea que las empotren contra la pared un joven rico que las maltrate, muchas gracias.

Lo peor sería escuchar a las niñas que hablan de lo romántica que es esta novela. Chicas, si quieren leer amor dejan de leer 50 Sombras de Grey y ese par de revistas TÚ que guardan bajo la cama, pueden asomarse por “el amor en los tiempos de cólera”, si quieren algo más fuerte y de erotismo está Marqués de Sade, lean a Austen, a Víctor Hugo, lean a Brontë, por favor, lean algo que merezca la pena.

domingo, 3 de marzo de 2013

La literatura es así. Tiene que dolerte.


Esa mina, tú mina, es una boba y mediocre, no es divertida, no dice cosas divertidas, no sé que le viste, no creo que alguien pudiera verle algo, y ni siquiera toma ni es joda, es cristiana, no tiene plata y si la tiene no la gasta en cosas divertidas. Se quema ella sola y no podría decir que su belleza va en desmedro con su simpatía, todo lo contrario va en desmedro. No tiene nada que sobresalga, nada que decir para que sea especial. Sin embargo a todo aquello, a ti te parece agradar y como único acto de amistad que hecho o voy a hacer a alguien, y lo haré contigo, voy a respetar y dejar que hagas lo que quieras con ella. No me entrometeré más ni haré comentarios a segundos ni a terceros, tampoco te defenderé, pero respetaré tu gusto singular. Soy una mierda de gente, lo sé y lo admito, si pudiera cambiar lo haría, pero el destino ya ha señalado mi suerte. Dale sigue con tu vida como te dé la gana y no esperes más misericorda mía

Crédito parcial: Karenine Ninenine


Weimar en el infierno en tres, dos, uno...
Weimar arrepentido.
Weimar super ofendido
Weimar que odia que hablen en tercera persona
Weimar que no sabe como disculparse 
Weimar odiado
Weimar una mierda

                                                                      fin

miércoles, 20 de febrero de 2013

AMARGURA DULCE AMARGURA



Me siento muy triste porque no tengo nada bueno que publicar, todas mis notas guardadas me parecen tan tontas y estúpidas que me entristecen aún más el día. Si alguno de ustedes me ve por la calle, me verá feliz y sonriente pero no se dejen engañar con esta mascara cruel y tan humana, mi monotonía externa les engaña, en realidad me consumo bajo las cenizas.

¿Qué pasó? Llegó alguien para abrir las heridas que ella misma hirió, no logro entender su insensibilidad, ¿para qué volver y cometer los mismos errores? No lo sé, supongo que eso me toca por llevar al vértigo mi soledad.  

Yo, una persona vulgar y despreciable que he cometido el pecado de querer escribir para descubrirla entre líneas de fuego y sal, mi pecado, lo admito, fue “intentar” escribir con amor.
Soy un héroe, un suicida, soy un traidor, pero quién lo iba a pensar, mi maldita sensibilidad inexpresada. Es por ella que me invento el sol.


lunes, 11 de febrero de 2013

Un amor



Muchas personas piensan
que yo nunca estuve enamorado,
pero lo que jamás supieron,
es que, a pesar
de las pajaritas que conquisté,
todos los besos que recibí,
y los amores que retuve,
nunca llegué,
a desear nuevamente,
que algún palpito de corazón,
de alguien que en la mañana,
en mi lecho despertó,
eche por mí, un suspiro de amor


Mi carácter vanidoso
y su andar de venada,
se contradijeron de manera salvaje.
Y a pesar de los indicios del amor,
nunca fuimos pareja,
quizá porque sólo fue un juego de muchachos,
quizá tal vez, quisimos que nuestro amor sea secreto,
clandestino,
como algo prohibido,
como un pecado que cometimos,
cuando éramos jóvenes quinceañeros e inmaduros.

Me dijiste muchas veces “te amo”,
en voz baja,
como queriendo ocultar lo que verdaderamente sentías,
o como queriendo saber,
 si es que realmente te escuchaba,
y el destino, así lo supuso.

Nuestro amor incondicional,
confundió nuestras manos
que  alguna vez,
enlazábamos en el caminar,
para que un día en el viento
supiéramos donde mirar,
ya que a falta de romance
fingíamos ante los demás
que nuestros cuerpos,
jamás se llegaron a amar.


Nunca aceptamos que estuvimos juntos,
o enamorados, y el mito no cambió en nada,
cuando tú, decidiste irte,
si no, se alimentó hasta llegar al punto
en que nadie creía que habíamos intercambiado
por lo menos, una par de besos o caricias.


No es que hayamos mentido,
no es que nos negamos,
pero fue todo tan irreal,
que al de un parpadeo despertar,
nunca llegué a imaginar,
un final de mi historia,
que contigo no pueda contar.


Hace cuatro años que no te veo,
hace cuatro años que nos dijimos adiós,
hace cuatro años que lloré abrazándote
y hace cuatro años, que terminé reemplazándote
por otra, mejor, peor, yo no sé.

Tal vez,
si no nos hubiéramos conocido,
no estaría escribiendo estos versos,
ni estaría extrañándote,
ni recordando,
mi primera vez de pasión.

Es mejor no volvernos a ver
es mejor olvidarte
aunque es difícil,
aunque es de cobardes.

Acepto que te sigo queriendo
como ese viernes de verano,
que estando debajo de la lluvia,
te dije "¿te quedas conmigo?"
y tú me sonreíste,
y una vez más, me trastornó tal belleza,
que hasta los adoquines de la calle,
se derretían por el sentir,
de las castañuelas de tus tacones.
Recuerdo tan claro,
como se me desordenó el corazón,
con el aire de sus suspiros
y me volví loco de amor
con su cabellera y el vuelo de sus manos,
y su sonrisa que formulada
me invitaba a la pasión.

De esto ya hace años,
que un día juramos ocultar,
más el sentimiento me niega,
poder olvidar,
y en poesías inconclusas,
te intento alcanzar,
que las noches de luna,
poco aires ya me dan.


Ahora me estremece el recuerdo,
que en febrero un día marcaste,
como si la tierra en ti girase,
para levantar vuelo,
cuando en fantasías,
aún yo creo,
para siempre febrero,
el mes que me dejaste.


lunes, 4 de febrero de 2013

¿Entonces?



Tú, la chica que lee, me haces querer todo lo que un día leí. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde en estos casos, en el amor infinito de algún alarde literario, que está claro, no existe. Y yo, no aceptaré una vida que no sea otra, a la que mi madre solía contármela en arrullos de poesía. No me resignaré a vivir sin pasión, tú no aceptarás algo que no sea la perfección, y ambos deberemos llevar una vida, escapando de la narración.

Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad, te odio.