domingo, 1 de diciembre de 2013

A mis 24 años

He decidido este experimento: escribir todo el mes de diciembre. Son las 6.14am; hace un rato llegué a mi casa, pasé un tiempo sentado en el inodoro, pensando en lo que hubiese tenido que ser mi vida. La noche fue amable: silencio, viento atroz, a lo lejos, sólo el tintinear de las estrellas, cercanos desde los tiempos de la infancia. Tengo ahora 23 años; cuando deje de escribir habré entrado a la frontera del cuarto de siglo. No tengo nada para decir. Las cosas que digo usualmente son cosas que pensé o adquirí alrededor de que empecé a leer. Desde entonces no hago más que repetir, reformular, reestructurar. No tengo nada para decir pero dormir... ya es demasiado temprano para dormir. Y quedarme solo conmigo, azarosamente recapitulando las escenas de mi vida sería tortuoso. La penitencia de escribir al menos me obliga a rehuir la inmediatez de mi calvario.
Escribiré cada día este mes.

Mi favorita será la del 03.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Déjenlos ser



Siempre he creído que es bastante  irresponsable afirmar que las películas basadas en libros tengan que ser como en los libros. ¿Alguno de ustedes se preguntó la diferencia entre unos y otros? ¿Acaso se ha vuelto costumbre tener que ver la película cuando no se puede leer el libro?
Un libro y su lectura como tal, tienen connotaciones distintas a las que se puede obtener de una película. Es fácil pensar, que se puede entender un libro viendo su adaptación a la pantalla.
Para empezar, el libro, es un objeto creado para tres distintos fines: primero, para no ser leído, por ser este, una carga moral, filosófica, física e intelectual, que llevaría a sus lectores a pasajes recónditos e inexplorados de su memoria, por ello es que no deben ser leídos, al menos no por cualquiera, o aunque sea, no cualquiera puede leerlos; segundo fin de los libros es el de desangrarnos, es decir sacarnos las vísceras, voltearnos las tripas y pretender que sigamos con nuestras cotidianas vidas; como tercer fin del libro, a palabras de Vilas-Matas “cuánto más sé, más tengo que dudar o preguntarme cosas”, estos son hilos invisibles que nos provocan un auto-desconocimiento, unos hilos invisibles que se nos enredaron allí arriba y que en el caso extremo, modifica intencionada o des-intencionadamente nuestras vidas por medio de percepciones leídas, es decir que un tipo que no conocemos, en algún lugar que nunca hemos ido y con ideas que jamás compartiríamos, nos cambiaría, desde los sentimientos hasta las actitudes, un libro como último fin, nos hará parte de él, y si leíste más de uno, tendrás problemas, porque de una unidad ahora serás un conjunto alborotado y bullicioso de todos los libros que hayas leído. Todo esto, al menos con los buenos libros y por ende acompañado de las buenas lecturas.
Y qué es lo que pasa con las películas, con las adaptaciones holliwudenses (o como sea que se diga). Qué fin puede darnos la obra completa de Spielberg; no más de lo que pueda darnos la de Kubrick o la de Tarantino. O sea digo yo, si quisiera realmente entender los valores de Harry Potter o del Señor de los Anillos, leería sus libros ¿no creen? Como voy a pensar comparar, la obra intelectual de alguien con la obra económica de otro alguien; desde un principio es un absurdo. Pero esto, no es sólo pensamiento de los lectores que comparan, ni de los cinéfilos que pretender leer una obra en la pantalla de cine, sino de mí, descuidado lector. Pues no nos hagamos de tripa corazón, si yo no hubiese puesto en la palestra que comparar los libros no estuviese mal, nada de este artículo hubiese importado (lo cual subraya la diferencia entre leer y ver). Ahora mismo, es de manera rutinaria ir al cine, porque se leyó Los Juegos del Hambre y pretender que la peli sea geometricalmente(palabra inexistente hasta ahora, por cierto) igual que su antecesora escrita. Los resultados son: una crisis mental, una puteada a quién se llevó al cine, increpándole como si esa persona tuviera la culpa de que cientos de escenas no hayan cumplido los parámetros mínimos que el libro ofrece, y por último publicaran en sus feis una carita triste :/  Al otro lado, los que no leen ni el menú del restaurante, pasarán orgullos a su salida del cine por las librerías y contemplaran en sus estantes el libro que leyeron en una película, se burlaran de los que no han descubierto esta ventaja providencial, ellos leen, sí, leen en dos horas y media y están listos para el debate.

Pero no lleguen a pensar que soy tan odioso con las películas, pero es que digo ¿tanto cuesta apreciar una película como película? En serio ¿tanto? Sería tan tonto como querer comparar la adaptación del mismo George Lucas de su obra maestra cinematográfica al libro “La Guerra De Las Galaxias”, porque, un libro es una cosa muy distinta de una película y hay que empezarlos a tratar como tal. 

viernes, 4 de octubre de 2013

Por qué escribo (3)

A veces veo cierto debate por ahí sobre qué define "ser escritor". ¿Quién es escritor y quién no lo es? Hay quien dice que un escritor es el que recibe remuneración por su trabajo, lo que lo convierte en una profesión. Hay quien dice que un escritor es el que publica (supongo que lo de cobrar es otra cosa, visto lo visto, en ciertas editoriales) y hay quien dice que un escritor es el que escribe, publique o no, gane dinero o no, porque es algo que se lleva dentro, y la literatura, como dijo alguien más, es pasión: El hecho de escribir te define. También hay quien dice que un escritor es el que hace una obra "digna" (lo que quiera que signifique eso). Creo que todo eso, menos la última opinión, es verdad. Y creo que añadiría otra cosa: Un escritor es alguien que tiene lectores, no importa si son millones, o solamente una persona, aunque sea *esa* persona especial que todos tenemos cerca (tu padre, tu pareja, tu amigo o amiga). Creo que al exponer la obra, vive. Yo no escribiría probablemente casi nada, si mi ópera prima no hubiera tenido una lectora, que supo decirme en el momento y en el lugar exacto que le gustaba lo que escribí. Ni siquiera me hacen falta tantos, con tener *algunos* lectores hubiera sido suficiente.

En primer lugar, no se me hubiese ocurrido enviar a un concurso algún cuento, en segundo lugar, si perdía no me importó, porque sé que hay alguien que sí le gusta. Creo que las obras que no se exponen a la vista, mueren un poco, se apagan. El arte, en cualquiera de sus formas, necesita receptores. Quizá nos hacemos escritores casi sin saberlo, cuando un primer lector abre nuestros textos y empieza a dar vida a una obra que, sin él, al fin y al cabo, no tendría demasiado sentido. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mañanas de Septiembre ...otra vez...

Mutaré en beso, e hibernaré en tus labios. Pero aunque pase el invierno, no querré despertar. Soy un titubeo efervescente, un abrazo que aprende a abrazar. Si miro hacia adentro, solo veo mar. Si miras hacia fuera, cuéntame que se ve. Traigo hojas secas, traigo algo parecido a un embalse, con su dique y todo para romper.
Mutaré, y cuando no vuelva la sordidez, dejaré de empeñarme en estorbar.
Y si acaso se te ocurre preguntar, porque mis poemas no te escribo más, responderé con sorna ¿Y qué es lo que estoy haciendo, cuando vencido por el vértigo de tu mirada, alojo mis labios en los tuyos? ¿Y cuando irresistiblemente mis manos recorren el acantilado de tu espalda? ¿Acaso no es eso un poema? ¿Acaso no es un poema este trayecto, adornado de anocheres incautos, y de amaneceres salvajes? ¿Acaso no es un poema dormirme plácidamente con la sintaxis de tus gestos? Si que estoy escribiendo un poema, mi amor.

Lo que pasa, es que tú no puedes leerlo, porque me temo, no me amas más.

miércoles, 28 de agosto de 2013

DESPUÉS



Sus ojos se me hacen más pequeños
dudan decirme la verdad
Tiñe su voz en un largo aliento
Rozando al filo la inseguridad

UNA VERDAD TE PIDO

Mujer de ojos rotos
Tan solo una verdad te pido

Después

A la eternidad ve a buscarte

Yo


En lo efímero me quedaré

lunes, 19 de agosto de 2013

Déjenme

DÉJENME


Qué tiene que ver él
Y de verdad no lo sé
Tanto narcisismo y egoísmo
Tanto enfado y miedo
¡No voy a admitir nada!
Ellos no me importan
Mucho menos él
Déjenme con mis clases,
Con mis libros, con mis hojas
Déjenme con mis arboles
Y déjenme llorar solo.


viernes, 2 de agosto de 2013

Antes de....


Dinamitar poesía con versos de ¿otros tiempos?.
¿Con qué dinamita?: ¿los versos?
¿Con qué carne?: ¿los versos?
Ya no sirve la interrogación
- no se entiende el tono ya -,
las exclamaciones bastan para quebrar.
El tiempo caerá en pedazos
pero la niebla lo esconderá.