viernes, 4 de octubre de 2013

Por qué escribo (3)

A veces veo cierto debate por ahí sobre qué define "ser escritor". ¿Quién es escritor y quién no lo es? Hay quien dice que un escritor es el que recibe remuneración por su trabajo, lo que lo convierte en una profesión. Hay quien dice que un escritor es el que publica (supongo que lo de cobrar es otra cosa, visto lo visto, en ciertas editoriales) y hay quien dice que un escritor es el que escribe, publique o no, gane dinero o no, porque es algo que se lleva dentro, y la literatura, como dijo alguien más, es pasión: El hecho de escribir te define. También hay quien dice que un escritor es el que hace una obra "digna" (lo que quiera que signifique eso). Creo que todo eso, menos la última opinión, es verdad. Y creo que añadiría otra cosa: Un escritor es alguien que tiene lectores, no importa si son millones, o solamente una persona, aunque sea *esa* persona especial que todos tenemos cerca (tu padre, tu pareja, tu amigo o amiga). Creo que al exponer la obra, vive. Yo no escribiría probablemente casi nada, si mi ópera prima no hubiera tenido una lectora, que supo decirme en el momento y en el lugar exacto que le gustaba lo que escribí. Ni siquiera me hacen falta tantos, con tener *algunos* lectores hubiera sido suficiente.

En primer lugar, no se me hubiese ocurrido enviar a un concurso algún cuento, en segundo lugar, si perdía no me importó, porque sé que hay alguien que sí le gusta. Creo que las obras que no se exponen a la vista, mueren un poco, se apagan. El arte, en cualquiera de sus formas, necesita receptores. Quizá nos hacemos escritores casi sin saberlo, cuando un primer lector abre nuestros textos y empieza a dar vida a una obra que, sin él, al fin y al cabo, no tendría demasiado sentido. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mañanas de Septiembre ...otra vez...

Mutaré en beso, e hibernaré en tus labios. Pero aunque pase el invierno, no querré despertar. Soy un titubeo efervescente, un abrazo que aprende a abrazar. Si miro hacia adentro, solo veo mar. Si miras hacia fuera, cuéntame que se ve. Traigo hojas secas, traigo algo parecido a un embalse, con su dique y todo para romper.
Mutaré, y cuando no vuelva la sordidez, dejaré de empeñarme en estorbar.
Y si acaso se te ocurre preguntar, porque mis poemas no te escribo más, responderé con sorna ¿Y qué es lo que estoy haciendo, cuando vencido por el vértigo de tu mirada, alojo mis labios en los tuyos? ¿Y cuando irresistiblemente mis manos recorren el acantilado de tu espalda? ¿Acaso no es eso un poema? ¿Acaso no es un poema este trayecto, adornado de anocheres incautos, y de amaneceres salvajes? ¿Acaso no es un poema dormirme plácidamente con la sintaxis de tus gestos? Si que estoy escribiendo un poema, mi amor.

Lo que pasa, es que tú no puedes leerlo, porque me temo, no me amas más.

miércoles, 28 de agosto de 2013

DESPUÉS



Sus ojos se me hacen más pequeños
dudan decirme la verdad
Tiñe su voz en un largo aliento
Rozando al filo la inseguridad

UNA VERDAD TE PIDO

Mujer de ojos rotos
Tan solo una verdad te pido

Después

A la eternidad ve a buscarte

Yo


En lo efímero me quedaré

lunes, 19 de agosto de 2013

Déjenme

DÉJENME


Qué tiene que ver él
Y de verdad no lo sé
Tanto narcisismo y egoísmo
Tanto enfado y miedo
¡No voy a admitir nada!
Ellos no me importan
Mucho menos él
Déjenme con mis clases,
Con mis libros, con mis hojas
Déjenme con mis arboles
Y déjenme llorar solo.


viernes, 2 de agosto de 2013

Antes de....


Dinamitar poesía con versos de ¿otros tiempos?.
¿Con qué dinamita?: ¿los versos?
¿Con qué carne?: ¿los versos?
Ya no sirve la interrogación
- no se entiende el tono ya -,
las exclamaciones bastan para quebrar.
El tiempo caerá en pedazos
pero la niebla lo esconderá.


martes, 30 de julio de 2013

INSTRUCCIONES PARA TOMAR UN VASO DE AGUA


Empiece aspirando los mocos, aspírelos hasta que sienta un dolor punzante al centro de la cabeza. No coma pan, el agua con pan en realidad es horrible. Busque en su patio o terraza, pero no por la ventana, las nubes; entienda que si están demasiadas cargadas no podrá beber el líquido elemento. Lleve sus sandalias de goma puestas, coja un vaso de cristal o de metal, llénelo en tres cuartas partes, acérquelo lento muy lento a la comisura labial y de un golpe aséstelo a la boca. Si siente un dolor en el esófago, como si hubiese tragado una naranja, sabrá que lo hizo bien. Puede repetirlo pero proceda con medio vaso y luego cuarto.


Felicidades, usted ha conseguido tomar un vaso de agua. Ahora está preparado para una visita al urinario.

sábado, 20 de julio de 2013

MI PALABRA


Si alguna vez llego a tener verdadera confianza en lo que escribo, no volveré al papel. Ya no lo necesitaría: sería como hacer de la voz que hallé (en mí: que logré, que trabajé) una artesanía. Buscaré los vidrios empañados, o escribiré en la arena lo que tenga que escribir. 



Todo lo que dura es vanidad. Y siempre, en algún momento, se vuelve falso. La palabra no merece extenderse más allá del instante en que tiene sentido. Su fugacidad es preciosa: la salva de envilecerse, de pudrirse, de falsearse. En el momento en que la vibración del sonido de la palabra se agota, la palabra ya no existe. Y la verdad, ya no es posible. Y si existe es como cadáver, y si hay alguna verdad, es la verdad del otro. La tratarán justamente como a un cadáver: la abrirán, la escrutarán, la indagarán, la cortarán, etc. para intentar penetrarla. Pero si logran que diga algo, será algo sobre un muerto. O sobre todos los hombres, sobre cualquiera.