Te extraño de repente te extraño como si fueras una parte de
mi cuerpo arrancada, y qué vergüenza decírtelo, más vergüenza daría no hacerlo.
Qué época del año es como para que te extrañe tanto qué pasa en el mundo qué
intuiciones son estas que no logro descifrarlas, simplemente oleajes de tu olor
que no huelo, tu sombra que nunca puedo pisar, solo puedo escribirte, y tanto
que la tinta se asusta y se devuelve.
viernes, 24 de octubre de 2014
viernes, 5 de septiembre de 2014
Ese 4 de septiembre que nos toca despertar
Hoy que ya no escribís,
tus versos siguen conquistando
hasta los más novedosos
e histéricos de los mundos.
Ahora que callás en paz,
suena tu canto en todos lados,
entre tu música audaz,
viste cautivante tu voz.
Hoy que no palpitan tus venas,
todos los parlantes, de luto,
hacen bailar las partículas
al ritmo de tus canciones.
Hoy que tu guitarra extraña
tus caricias, niños grandes
jugando, imitan con mímica,
tus melodías y tus hazañas.
Hoy que reposás sobre un afecto
inmenso y bien conquistado,
de un mundo con ojos empañados,
tus armonías siguen tendiendo
adorables puentes entre los dos.
Hoy que ya no exalhás,
lo más profundo de vos
embellece nuestro éter
a través de la siempre nueva
bella música que nos dejás.
Nadie se atreve a decir adios,
ni tiene sentido despedir
a quien trasciende, como vos,
al inexorable tiempo
y al autoritario espacio.
Gracias por venir!
domingo, 24 de agosto de 2014
Siempre
Siempre necesité tiempo para mí...Pero nunca pensé que te
necesitaría cuando lloro...desde que te fuiste ya no escucho las palabras que
siempre necesito oír...Te hecho de menos...Todo lo que hago me recuerda a
ti...Y la ropa que dejaste esta sobre el suelo...Y huele como tú...Cuando te
alejaste yo conté los pasos que diste. ¿No ves cuánto te necesito ahora mismo?
viernes, 15 de agosto de 2014
PRESENTACIÓN DEL LIBRO LA PALABRA ENCENDIDA
El
pasado jueves siete, se presentó en el salón Jaime Saenz de la feria del libro
La Paz, mi nuevo libro La Palabra Encendida “el viento que vino”. En sí, no es
sólo mío, somos diez autores que hemos
intentado mostrar sentimientos hacia la ciudad dentro del contexto rutinario y
dentro de los ambientes personales, a través de cuento y poesía.
Es
el sexto libro donde sale mi nombre, eso supone una gran alegría para mí, que
amo los libros, que les tengo una obsesión enfermiza. Escribir este 2014 me ha
costado bastante, reconciliarme con las palabras, teñirme de tinta, balancearme
en el limbo de la escritura es un oficio que me agota en niveles insospechados.
De todos modos, lo volví a hacer. No con un concurso, como solía ser, sino con
una obra producto del esfuerzo de este nuevo colectivo al que pertenezco “La
Palabra Encendida”; sí, y ahí va otra vez mi obsesión con la palabra, como el
poema de Rilke.
Me
siento a un paso más de lograr mi propio libro. Un trabajito que se está
haciendo esperar, pero que la semilla está bien plantada, lista para echar
raíz. Me hace falta de buena gana un editor, alguien que quiera sentarse a mi
lado y leer mis cuentos, decirme “esto está mal” o “por acá no se entiende”.
Pero como no lo encuentro me propongo a hacerlo sólo. Además que ya tengo
tratos importantísimos cuando ya tengo el texto final.
Bien
amigos invisibles, no me queda más que agradecerles por este espacio que me han
concedido en sus holográmicas vidas, también agradecer a los amigos del colectivo y con particular aprecio a Gabriela Robles, que su incansable esfuerzo logró que este nuevo libro vea la luz.miércoles, 16 de julio de 2014
COMO ESTAR GRITANDO
soy un poeta.
trabajo la fibra sutil de la materia;
delicadamente.
Me tocó en suerte
una época de bullicio.
me han sustituido
los gestos exacerbados de la industria:
la tv los productos fútiles el alcohol el estruendo
eléctrico de guitarras vacías las películas de acción los peinados vestidos
adulterios de las celebridades
no me va bien
soy un poeta
digo la música
del interior de las cosas;
destrozo mi cuerpo
para los retratos;
proféticamente.
Pero todos
se van a la fiesta me dejan solo
mojando la pluma
en las llagas ...
no me va bien
soy el poeta.
logro del verbo la textura leve de la inexistencia:
si tengo algo que decir, lo hago
hilvanando silencios,
por eso cuando hablo
es tan sutil mi voz
que creen que he muerto
que estoy roto
y se van
donde haya más ruido
yo les digo no
es poesía
pero me rehúyen como si estuviese apestado
(creen
que las cosas se mueven porque están vivas
no saben que todo lo arrastran los vientos
que plantarse
quieto
en la furia de las tempestades
es algo...
algo)
no me va bien
un poeta
descifro la muerte
inscripta
en las ondas satelitales las hamburguesas light los
café descafeinados los libros de autoayuda las pastillas para adelgazar crecer
pensar coger dormir recordar olvidar
detecto
la punta mojada
de la guadaña
en el deseo falso de las multitudes
que bailan
al ritmo
de la estática
del dial
no me va bien
soy poeta
el destello de mi alma
no interesa a nadie:
vivo en un pueblo adicto
a plásticos
anestesias
lentejuelas
antibióticos
mis poderes lumínicos los uso callado
lleno cuadernos dibujo
en los vidrios empañados
llevo intacta mi vocación al naufragio
no me va bien
soy po... un clown en un tiempo desfasado
un pobre clown
el circo arde en llamas
los animales gritan desde sus jaulas
bailan al ritmo del fuego
se ubican cerca
del aire acondicionado
que demora el calor de la hoguera
debo
hacerme cargo
de la devastación
poeta
clown
etc
(...)
resisto solitariamente
para una época diferente,
sin mí.
lunes, 7 de julio de 2014
El Complot
Reconozco que las intenciones no son nada buenas,
pero actuamos en conjunto. ¿El objetivo? Matarlo. ¿Quiénes somos? La
conciencia, el subconsciente; la parte más oscura de cualquier persona. Después
de todo, la conciencia también tiene su propia conciencia.
El móvil sería sencillo, ya lo habíamos determinado
con todas las emociones. Le haríamos escribir un libro, sea cual fuese su
forma: un cuento, poesía, epopeya o una novela; lo haría de tal manera que al
terminar el único camino que le quede sería la muerte mediante el
suicidio. Lo reconocemos, no fue
sencillo. Las pesadillas intentaron delatarnos. La inteligencia de su corazón
le había enseñado a cuidarse con una
delicada intuición, cosa que nosotros no controlamos. Imagínense trabajar en
una obra que es dictado por tu conciencia y darte cuenta que éste se encuentra
en medio de un complot para acabarte.
Lo ideamos con
la creatividad fuertemente manipulada por una dilatada insolencia. Día a
día le dictábamos al oído una verdad insufrible: lee y escribe. Fue sencillo
convencerlo, a pesar de que él jamás escribió nada, más que cartas inconclusas
que nunca le respondieron. Desde que fue pequeño, le marcaron un destino. El de
la lectura. Quizá el no lo eligió. Quizá no le dieron la oportunidad de vivir.
De seguro que le habría ido mejor, de haber sido de manera diferente. Tan
pequeño era él. Su madre le dio un ejemplar de un texto que no entendió, pero
la sobrada curiosidad y esos satánicos fulgores de soledad le hicieron un
adicto lector.
Un adicto, como todo lo que hizo en su vida. En vano
le procurábamos consejos, inútilmente le
infundíamos miedo, le transportábamos a su pasado, nada servía con él; tan solo
obedecía a lo que leía. Un día podía ser
un apreciado rey y al otro un drogadicto ultra violento. Pero ya acabaría todo,
le haríamos el favor, el único que pudiésemos hacerlo.
Empezamos con una trama compleja, no podíamos
permitir que se vaya dando de cuenta. Recurrimos a las hipérboles de la odiosa
gramática, no vacilamos en pretender cierta codicia literaria. Pasamos desde
familias arruinadas, ciudades desbandas, niños mutilados y violados, vimos
burlas, desprecio, racismo y odio; también amor. En repetidas veces,
colocábamos al suicidio como la mejor opción de solución. Nos resultó fácil,
después de todo, años nos alimento con la mejor dicción en el vocabulario. Una
vez leyó que para escribir una buena obra existían tan solo dos caminos: “leer
sin parar y si el talento te desborda no leer nada”. Se podría decir que
antiguas maldiciones confluían en él; primero la lectura y ahora una suicida
escritura. Pobre de él.
Tomó algo de dos meses acostumbrarlo, solíamos
desestabilizar ciertas emociones para que pueda quedarse en casa; en ocasiones
no le permitimos ni la comida. El ya estuvo acostumbrado a vivir “enganchado”.
Tienes que saber lo que es intentar dejarlo antes de poder hacerlo de verdad.
Sólo se aprende a través del fracaso, y lo que se aprende es la importancia de
la previsión. Si aún vive fue por los libros, siempre fue su salida para todo. Encontraba
fascinante la idea de poder sumergirse en la mente de otros. No se daba cuenta
que él ya no tenía mente propia.
Y fue dando resultado, dejó de vivir para escribir a
cuenta propia. Escribía siempre con un vaso lleno de vodka que no tomaba,
fumaba sí, dejó de drogarse. Tenía prioridad en continuar sus disimuladas
crónicas, destiladas en humo y lágrimas, llenas de anhelo por un amor que nunca
existió. Escribió sobre Francia y Alemania. Escribió para Miriam y Ana.
Escribió por él. No dejamos de soplarle ideas, de callar al corazón, no nos
tembló el pulso cuando su obsesiva compulsión lo desgastó físicamente, seguimos
con él plan. Y llegó
Ocurre que la realidad es desesperada y el futuro es
incalculable; lo fue incluso para nosotros. La lectura y la escritura son de
otro mundo cuyo combustible es la droga de los libros «el elixir que les da la
vida, y se la quita». Un libro donde su protagonista pasa por la miseria, la
prostitución, las enfermedades del terror humano, el silencio de una humanidad
hipócrita que no entiende más que lo efímero de su existencia, una vida corta y
decepcionante. Y entre palabra y palabra,
entre cuentos y prosa, entre violencia de alucinaciones y silencios de
amor, llegó a las últimas páginas de su libro, de su vida relatada.
No hay nada más letal que el dolor propio y el de la
angustia mental. La inanición ya era severa, la prolongada insuficiencia de
alimentos explicaba su extrema pérdida de peso. Nosotros también sentimos la
sombra de la muerte, el flujo sanguíneo en la corteza cerebral aumentó como un
desesperado intento de transportar oxígeno. Su debilidad también es nuestra
debilidad. Con un último supremo esfuerzo, pudo levantarse dejando las últimas
gotas del tintero «morir también es poesía».
viernes, 13 de junio de 2014
Heridas Cerradas
Todo
se comenzará a quedar en silencio
Apagarse
con la seguridad de un “para siempre”,
A
fundirse con la nada,
a
moverse sólo gracias al viento de la muerte que andará como gato rabioso
recorriendo
los barrios,
con
la felicidad que antes podíamos ver sólo en algunos cangrejos,
así
se irá meciendo como esa arena invisible
que
duerme tranquila en los parajes olvidados de la casa
y
al final parecerá que ninguno de nosotros estuvo aquí
Tú
y yo no somos de esa gente buena que aparece en los poemas,
ya
que estamos hechos de la misma materia que incrementa los incendios
de
la misma sustancia que le escurre por la nariz a los conejos muertos a palos
tengo
la seguridad de que tenemos el mismo tipo de sangre podrida
—somos
la cal que asesina todo—
el
viento envenenado que se pega a la piel de las manzanas
esto
apenas comienza y te aclaro que no es un poema sino un borbotón de pus en medio
de las piernas
levántame
el rostro por un segundo
por
favor
que
quiero fumar
antes
de que también esto se venga abajo
La
carne
la
célula ajena
yo
en un carnaval de llanto
por
un vaso de leche que me manche los labios
el
Jack Daniels
el
tinto sobre las toallas
la
tina vacía
los
calendarios digitales
los
tranquilizantes azules
la
comida americana
los
sobresitos de té
el
alimento de los peces
la
cerveza en vasos de colores
y
la perra que te muerde la mano con todas sus fuerzas
¿no
era eso lo que querías?
¿no
era acaso el agua revuelta lo que buscabas?
la
sangre revuelta
el
dolor en la espalda
la
sonrisa destrozada
los
ojos rojos
los
analgésicos perdidos
¿la
tarde tan inflamada como una vulva?
para
este momento ya nadie entiende lo que está pasando
—y
hay que empezar de nuevo a escribir este puto poema—
DESDE
OTRA CIUDAD
CON LAS HERIDAS aparentemente cerradas
DESDE OTRA CIUDAD
DIRÉ
que nada ha pasado
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



