miércoles, 13 de mayo de 2015

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¿Resultará más práctico dotarse de una epidermis de verruga que adquirir una psicología de colmillo cariado?


Aunque ya han transcurrido muchos años, lo recuerdo perfectamente. Acababa de formularme esta pregunta, cuando un tranvía me susurró al pasar: “¡En la vida hay que sublimarlo todo... no hay que dejar nada sin sublimar!”


Difícilmente otra revelación me hubiese encandilado con más violencia: fue como si me enfocaran, de pronto, todos los reflectores de la escuadra británica. Recién me iluminaba tanta sabiduría, cuando empecé a sublimar, cuando ya lo sublimaba todo, con un entusiasmo de rematador... de rematador sublime, se sobreentiende.


Desde entonces la vida tiene un significado distinto para mí. Lo que antes me resultaba grotesco o deleznable, ahora me parece sublime. Lo que hasta ese momento me producía hastío o repugnancia, ahora me precipita en un colapso de felicidad que me hace encontrar sublime lo que sea: de los escarbadientes a los giros postales, del adulterio al escorbuto.


¡Ah, la beatitud de vivir en plena sublimidad, y el contento de comprobar que uno mismo es un peatón afrodisíaco, lleno de fuerza, de vitalidad, de seducción; lleno de sentimientos incandescentes, lleno de sexos indeformables; de todos los calibres, de todas las especies: sexos con música, sin desfallecimientos, de percusión! Bípedo implume, pero barbado con una barba electrocutante, indescifrable. ¡Ciudadano genial —¡muchísimo más genial que ciudadano!— con ideas embudo, ametralladoras, cascabel; con ideas que disponen de todos los vehículos existentes, desde la intuición a los zancos! ¡Mamón que usufructúa de un temperamento devastador y reconstituyente, capaz de enamorarse al infrarrojo, de soldar vínculos autógenos de una sola mirada, de dejar encinta una gruesa de colegialas con el dedo meñique!...


¡Pensar que antes de sublimarlo todo, sentía ímpetus de suicidarme ante cualquier espejo y que me ha bastado encarar las cosas en sublime, para reconocerme dueño de millares de señoras etéreas, que revolotean y se posan sobre cualquier cornisa, con el propósito de darme docenas y docenas de hijos, de catorce metros de estatura; grandes bebés machos y rubicundos, con una cantidad de costillas mucho mayor que la reglamentaria, a pesar de tener hermanas gemelas y afrodisíacas!...
Que otros practiquen —si les divierte— idiosincrasias de felpudo. Que otros tengan para las cosas una sonrisa de serrucho, una mirada de charol.


Yo he optado, definitivamente, por lo sublime y sé, por experiencia propia, que en la vida no hay más solución que la de sublimar, que la de mirarlo y resolverlo todo, desde el punto de vista de la sublimidad.

OG

martes, 24 de febrero de 2015

C.V.


Formación Académica y Experiencia Laboral
Ultimas materias en la carrera de conocimientos inútiles y poco profundos (poco intelectual, engorda más de lo que nutre)
Máster en lenguas extintas y palabras olvidadas
Seis años de experiencia en buscar la perfecta metáfora (por supuesto, sin hallar rastro de ella)
Diestro cazador de las formas fugaces de las nubes
Inigualable contemplador de las musarañas de su pensamiento
Grandes habilidades personales, sobre todo en el campo de las divagaciones con uno mismo y las disquisiciones pseudo-filosóficas

Publicaciones 
Las primeras páginas de 18 novelas incompletas
28 cuentos malos como para llevarlo a juicio
Un blog maltrecho y mal hecho, después de cientos de entradas aún nadie sabe de qué trata exactamente 

Aspectos a mejorar: Problemas para trabajar en equipo: su hemisferio cerebral derecho está atrofiado y, con todo, es el que predomina.

Estabilidad mental: Sus personajes no dejan de tener extrañas alucinaciones y se sospecha que, de existir en la vida real, inmediatamente serían recluidos en centros psiquiátricos 

Discernimiento entre realidad y ficción: Ninguno


viernes, 2 de enero de 2015

Sin Alma



Como oscuro y desconocido escritor tengo una interesantísima teoría respecto al alma de la mujer...

Así como cada hombre tiene su alma, las mujeres todas no tienen sino una sola y misma alma, un alma colectiva, algo así como el entendimiento agente de Averroes, repartida entre todas ellas. Y además que las diferencias que se observan en el modo de sentir, pensar y querer de cada mujer provienen no más que de las diferencias del cuerpo, debidas a raza, clima, alimentación, etc., y que por eso son tan insignificantes. Las mujeres, se parecen entre sí mucho más que los hombres y es porque todas son una sola y misma mujer.

La mujer tiene mucha más individualidad, pero mucha menos personalidad, que el hombre; cada una de ellas se siente más ella, más individual, que cada hombre, pero con menos contenido.

En efecto, la ciencia es comparación; mas en punto a mujeres no es menester comparar. Quien conozca una, una sola bien, las conoce todas, conoce a la Mujer. Además, ya saben ustedes que todo lo que se gana en extensión se pierde en intensidad.


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Otro tres de diciembre

Tres de diciembre.

Me desperezo cual felino, miro a mi alrededor y vuelvo a sumergirme en el mundo de los sueños. O lo intento, de cualquier manera hoy es mi día, por lo tanto me lo voy  a tomar como tal. Planeo levantarme tarde, hacerme un desayuno que incluya un pan con mantequilla y mermelada de fresa (mi favorita). Lo colocaré en una bandeja y desayunaré en la cama. Leeré el periódico con parsimonia, sin prisa alguna.

Me introduzco en el baño, debajo de la ducha, con el agua tan caliente como a mí me gusta. Me embadurno de espuma durante largo rato. Cuando me canso de estar mojado suavizo mi piel con aceites y me enfundo en prendas cómodas para ir a dar un largo paseo bajo los rayos del amigo soleado. En el momento en que mis pies necesiten un descanso, aposentaré mi cuerpo en cualquier sitio vestido de verde y reposaré.

Naturalmente llegará la hora de volver al hogar y lo haré nuevamente sin prisas, ni carreras, ni sofocos. Caminaré por caminos con laderas y flores, o no, mirando a las personas, a las cosas, a todo. Me llenaré de miradas, de escaparates, de colores y así, sin darme cuenta habré arribado a puerto.

Me preparo una comida sabrosa, con verduras variadas, con pescado fresco y jugoso, con ensalada aromatizada y disfruto como un niño con juguetes nuevos. Me tomaré un café con queso, no demasiado. Más bien poco, pues no soy santo de su devoción. Pero lo tomaré todo tan a gusto que la digestión será placentera, seguro.

Me acomodaré en mi sofá preferido con el último libro en mis manos y leeré hasta terminarlo.
Acabo de abrir los ojos y ¡oh, sorpresa!, miro el reloj y me doy  cuenta de que es hora de levantarme e ir a la universidad. Hasta hoy me he acostumbrado a ganar unos minutos soñando despierto. Mi vida onírica y no real.


viernes, 24 de octubre de 2014

Puzzles


Te extraño de repente te extraño como si fueras una parte de mi cuerpo arrancada, y qué vergüenza decírtelo, más vergüenza daría no hacerlo. Qué época del año es como para que te extrañe tanto qué pasa en el mundo qué intuiciones son estas que no logro descifrarlas, simplemente oleajes de tu olor que no huelo, tu sombra que nunca puedo pisar, solo puedo escribirte, y tanto que la tinta se asusta y se devuelve.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Ese 4 de septiembre que nos toca despertar

Hoy que ya no escribís,
tus versos siguen conquistando
hasta los más novedosos
e histéricos de los mundos.

Ahora que callás en paz,
suena tu canto en todos lados,
entre tu música audaz,
viste cautivante tu voz.

Hoy que no palpitan tus venas,
todos los parlantes, de luto,
hacen bailar las partículas
al ritmo de tus canciones.

Hoy que tu guitarra extraña
tus caricias, niños grandes
jugando, imitan con mímica,
tus melodías y tus hazañas.

Hoy que reposás sobre un afecto
inmenso y bien conquistado,
de un mundo con ojos empañados,
tus armonías siguen tendiendo
adorables puentes entre los dos.

Hoy que ya no exalhás,
lo más profundo de vos
embellece nuestro éter
a través de la siempre nueva
bella música que nos dejás.

Nadie se atreve a decir adios,
ni tiene sentido despedir
a quien trasciende, como vos,
al inexorable tiempo
y al autoritario espacio.

Gracias por venir!

domingo, 24 de agosto de 2014

Siempre



Siempre necesité tiempo para mí...Pero nunca pensé que te necesitaría cuando lloro...desde que te fuiste ya no escucho las palabras que siempre necesito oír...Te hecho de menos...Todo lo que hago me recuerda a ti...Y la ropa que dejaste esta sobre el suelo...Y huele como tú...Cuando te alejaste yo conté los pasos que diste. ¿No ves cuánto te necesito ahora mismo?